vestido de lluvia.
Me he anudado yo mismo las entrañas
con el fin de olvidarte.
con el fin de olvidarte.
Abatimos las alas tan fuerte
que nada podía pararnos,
o eso pensaba.
Nos precipitamos a un vacío a ciegas
mientras me rompías los miedos
y hacíamos de nuestra ropa harapos,
dejando la piel al aire
y los sueños a la intemperie.
Éramos un dulce agrio,
un frío abrasador,
un desastre organizado,
un estruendo con armonía.
Sin embargo permitimos, no sé cómo,
que el tiempo nos separara.
Está claro que uno de nosotros
puso más empeño en llegar a lo más alto,
y ambos sabemos que no fuiste tú.
Y traté de suavizar el desequilibrio
de nuestros corazones
retándote a llegar a querernos.
Pero decidiste irte
y me dejaste,
desnudo bajo la lluvia.
